Habla!


Cuando Michelangelo terminó su Moisés le propinó un fuerte martillazo con su maza y exclamó: ¡HABLA! Sí, al Moisés solo le faltaba hablar. No sabemos si haría lo mismo con su David, pero desde luego David expresa mucho por si solo. Símbolo de una lucha desigual, el dispar desequilibrio de una batalla que jamás se dio por perdida... Durante 100 días Goliath retó a David, hasta que llegado el momento David, el débil, el pequeño, vence el combate.